A estas alturas del año es inevitable hacer análisis, borrón y cuenta nueva, sacar conclusiones, pensar en nuevos propósitos para la vida que nos contempla. Resulta complicado ponerle nombre o nota a tantas peculiaridades como días tuvo el año. Si quisiera marcar metas para el venidero no sabría como superar el pasado.
Si nos ponemos la piel de ciclista sin duda 2008 ha de ser mi año para enmarcar, nunca corrí tantas carreras, ni hice tantos kms, ni disfruté tanto con mi gente, aunque sin embargo no fue el año de más premios. Tiene mucho mérito toserle en el cogote a grandes rivales, aunque fuese solo para conseguir un tercer puesto o correr el Campeonato de España y terminarlo. No creo poder alcanzar el nivel de este año para el que viene, pero como siempre se intentará, solo pido que me respete la rodilla que tantos problemas me ha empezado dando esta temporada.
Sin embargo en mi faceta de persona corriente, observadora en grado de chafardeo o solamente sociológico del común de la humanidad; que camina a ras de calle aunque a veces pretende ver el mundo desde lo alto de un olivo; pienso que este año ha dado mucho de sí pero por momentos tanto que ha sido demasiado. A dos años vista atrás de mi independencia se han unido mis primeros meses de convivencia. ¿ Quien dijo que compartir era malo para un hombre solitario? Gracias a esto puedo escribir lineas rectas de mis últimos meses. Decenas de veces me he trastabillado en las últimas semanas para terminar corriendo en busca de la próxima meta. Sin embargo para el feliz y próspero en crisis 2009 abstenganse señores directivos de dar un nuevo golpe de tuerca a su empresa, sus trabajadores trabajan pasados de vueltas, pónganse ustedes de vusotros el traje y la corbata, pues la ropa de lacayo se les saldría por los hombros, piensen mas con la cabeza y corran con los pies despues de pensar, no al contrario, pues esto contribuirá aún más a la calvicie de unos y el desgaste de rodillas de otros, piensen que las máquinas que les sacan el trabajo adelante y las que le destrozan los presupuestos no son iguales, que los primeros tienen corazoncito y los segundos son capaces de comerse el corazoncito de los primeros siempre y cuando no les cueste mucho esfuerzo. Tampoco le perdonaré al puñetero reloj que marque las horas, porque "nunca llego a la hora apropiada, o pronto o tarde cuando ya no queda nada", como diría Sir Jesús Cifuentes. Llevo aproximadamente 18 minutos perdidos en mi vida, mira que me mofaba de mi amigo Jesus porque siempre llevaba la hora pegada al culo ( vease trasero para las beatas), pero a mí hace meses que me dejó atrás y corre por delante de mi sombra.
Todo estos son cosas nimias sin embargo, lo que realmente importa es aquello que se lleva por dentro, por más que se diga no deja de ser cierto señores. Hace tres meses que a pesar de las prisas todo lo que hay dentro de mí va a relentí. Mi vida y la de mi gente más cercana no para de recordar miles de ultimos momentos que pasaron y no volverán jamás. He llegado a pensar que me estoy haciendo viejo y que las primeras canas que se ven cuando alguien me observa parado frente a frente son las marcas del paso del tiempo, porque tengo el alma tierna y enlodazada.
Desde que se fue mi abuelo mi vida más personal, la que cuenta como vida de provecho, a cambiado de dimensión, pienso en mis raíces, en el futuro que quiero para ellas, en sacarle hasta el último jugo a mi relación con esas personas que tanto me quieren y que no saben dar abrazos sin embargo. Aquellos últimos minutos de mi abuelo frente a mí, casi sin vida, no quise molestarlo, porque parecía tan tranquilo. Lo observé un rato y decidí verlo más tarde cuando estuviese despierto. Luego pasaron decenas de familiares a verlo, les dedicó algunas palabras, alguna mueca...Ellos no saben que eso contribuyó a que su nieto no le viese con vida una última vez...'Mañana vendré a verlo cuando salga de trabajar', puñetero trabajo. Y cuando lo ví antes de amanecer estaba envuelto en una sábana camino del tanatorio. No me pesa más que haberle podido dar un último abrazo, el último. A él nunca nunca lo podré olvidar porque hasta después de irse me ha seguido enseñando cosas; para el próximo año solo pido poder saborear un poquito más los miles de últimos momentos por los que pasaré y aceptar en silencio, como él aguantó las últimas semanas sabiendo cual era el camino que estaba recorriendo, el sino que nos toque.
jueves, 25 de diciembre de 2008
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